El Mercado de la esperanza


Pocas cosas hay que me produzcan más placer que perderme en un mercado, ver, oler, escuchar y finalmente comprar algo de comer y beber y degustarlo in situ.

Debe ser algo de familia, mi padre tiene pasión por visitar los mercados de abastos de las ciudades que visita y comentar precios y productos con los vendedores. Según tengo entendido ya lo hacía mi abuelo, debe ser una reminiscencia de nuestros antepasados agricultores y comerciantes.

El caso es que, como al final nos terminamos pareciendo a nuestros antecesores, yo hago lo mismo. Mercados como el de San Sebastián, La Boquería de Barcelona, el de Valencia, Oviedo, etc nos permiten salirnos un poco de esa asfixiante homogeneidad impuesta por la globalización y descubrir productos nuevos o por lo menos con nombres diferentes a los habituales.

Recuerdo con cariño nuestras visitas a mercados en otros países como Marruecos (aquel parking de burros!!!), Turquía (ese perfume de los higos y las sandías) e Inglaterra (ese Borough Market maravilloso de Londres).

Borough Market en Londres

El caso es que el otro día, aprovechando el bajón veraniego nos acercamos a visitar un mercado al que le tenía muchas ganas, el Mercado de San Fernando en Lavapiés (C/ Embajadores 41).

Mercado de San Fernando

En esta fiebre de recuperar mercados para el ocio y la degustación (San Miguel, San Antón) que dicho sea de paso, me parecen buenas iniciativas, el mercado de San Fernando abre una nueva vía de rehabilitación de un espacio que, hasta hace bien poco, era lugar de compra, charla, convivencia de todos los barrios de este país. Lo novedoso del concepto es que, ante todo el mercado se rehabilita para comprar en el y hacerlo además a un precio razonable, con productos de calidad y cercanía.

Cierto es que la primera impresión es un poco confusa, el edificio tiene ese aspecto administrativo estilo almacén municipal que no invita demasiado a su visita. Me comentaban algunos comerciantes que aún siguen viniendo personas del barrio que no sabían que aquí hay un mercado. Una vez dentro la impresión sigue siendo desigual, aún hay algunos puestos sin abrir o en plena remodelación lo que da cierta imagen de proyecto no consolidado. No obstante, según nos cuentan, todos los puestos están adjudicados y estarán plenamente operativos en breve.

En el mercado nos podemos encontrar una variada oferta de puestos digamos tradicionales, fruterías, carnicerías, pescaderías, cafetería, mercería, etc junto a un nutrido grupo de “nuevos vendedores” entre los que destacan una tienda de cervezas artesanas y de importación, una frutería de productos ecológicos, una vinería a imitación de las antiguas bodegas de barrio de granel y sifón, una panadería con algunos panes absolutamente divinos (prueben uno de cacao y naranja), comida vegetariana, quesos, artesanía y hasta libros al peso!!!. Todo ello con una altísima calidad y a un precio razonable lejos de otras propuestas digamos más cool.

El Mercado (cortesia iaiacocoi)

En definitiva un buen sitio para hacer la compra y tomar el aperitivo en un ambiente distendido y cordial (lejos también del sectarismo de algunos ambientes digamos “alternativos” en los cuales si no has sido reprimido por los antidisturbios o vives de okupa, no eres nadie).

Como soy un mal fotógrafo (Valentín, te echo de menos!!!) os recomiendo las maravillosas fotos sobre el mercado de Picniquette y su blog http://iaiacocoi.wordpress.com/.

EsDeRaíz

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