Transgénicos, ¿una solución sostenible?


Hablar de transgénicos hoy en día es hablar de ciencia y tecnología aunque también es hablar de incertidumbre, controversia y conflicto.

Pocos avances científicos, salvo los relacionados con la clonación y reproducción asistida, han despertado tanto revuelo debido a sus connotaciones éticas, económicas, sociales y ambientales.

Pero, ¿sabemos lo que es un transgénico?: Los transgénicos son la denominación general de los Organismos Modificados Genéticamente (GMO en sus siglas en Inglés), un OMG es aquel que ha sufrido una modificación de su estructura genética, realizada de manera artificial, con el fin de dotarlo de alguna característica nueva o potenciar alguna característica ya existente.

Si hablamos de cultivos, los transgénicos han recibido secuencias o fragmentos de ADN de otros organismos (vegetales o animales) para mejorar su productividad, su contenido en algún nutriente, su resistencia a alguna plaga, condición climática o producto químico.

Hablando de cultivos, los cultivos transgénicos vienen realizándose en España desde 1998. Actualmente nuestro país es el mayor productor de cultivos transgénicos de la UE con casi 100 mil hectáreas destinadas a estos cultivos. Los cultivos autorizados en nuestro país son básicamente varias variedades de maíz, aunque también se ha autorizado recientemente en la UE una variedad de patata y está autorizada la importación de variedades transgénicas de algodón, soja y colza.

Todos estos cultivos tienen un fin industrial o de alimentación animal, no hay variedades autorizadas actualmente de consumo humano directo dentro de la UE.

Hoy en día países como EEUU, Argentina, India y Brasil  cultivan grandes cantidades de cultivos transgénicos y exportan estos cultivos a todo el mundo. Soja, Maíz, Algodón y Colza son los cultivos transgénicos de mayor producción a nivel mundial. Nuevos cultivos “diseñados” están a la espera de ser autorizados para su cultivo y/o importación, tales como remolacha, cereales, etc.

En la UE países como Francia y Alemania se oponen al cultivo de transgénicos, mientras que otros como España o Grecia cultivan y facilitan la investigación en su territorio.

Pero ¿porqué el uso de transgénicos es tan controvertido?. Debemos señalar que, fuera del ámbito alimentario, los transgénicos se vienen utilizando con éxito desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, la industria farmacéutica utiliza técnicas de mejora genética para la elaboración de vacunas, compuestos y medicamentos (es el caso de la insulina).

Es en el ámbito de la industria agroalimentaria dónde los transgénicos han causado más controversia. Veamos porqué.

Antes de nada, debemos observar que el proceso de autorización de variedades transgénicas en la UE es lento y farragoso. La EFSA (European Food Safety Authority) es el organismo encargado de validar la autorización de las nuevas variedades después de un análisis exhaustivo de los estudios aportados por los fabricantes.

Las empresas dedicadas a la producción de transgénicos, básicamente un pequeño grupo de multinacionales norteamericanas como Monsanto, Syngenta, Pioneer, enumeran como principales beneficios de éstos cultivos, su mayor productividad, su menor contenido de fitotóxicos y su menor necesidad de agroquímicos y otros insumos.

En contra, organizaciones ecologistas y cívicas y algunas asociaciones de agricultores, defienden que los transgénicos son un peligro inasumible con consecuencias en la salud, el medio ambiente y la economía. Entre otras, contaminación cruzada de otros productos, alergias e intoxicaciones, pérdida de biodiversidad, pérdida de la soberanía alimentaria, semillas más caras, incertidumbre de efectos a largo plazo, etc.

¿Qué hay de cierto en estas argumentaciones?, vamos a intentar desgranar pros y contras.

Productividad y rentabilidad:

No hay estudios que demuestren que los cultivos transgénicos son más productivos que los convencionales, por lo menos con los cultivos actualmente en uso. No obstante, podemos decir que, efectivamente, los cultivos resistentes a plagas tendrán, en igualdad de condiciones, una mayor productividad al no ser afectados por éstas.

Por otro lado las semillas de transgénicos son notablemente más caras que las convencionales, no olvidemos el dinero que se emplea en su desarrollo.

Menor utilización de agroquímicos:

Si analizamos el cultivo de transgénicos podemos determinar que el uso de herbicidas y agroquímicos puede ser menor en ciertas condiciones (siempre en comparación con la agricultura convencional). Solamente se producirá esta ventaja con la utilización de transgénicos resistentes a herbicidas que permiten el uso de menos cantidad de estos productos químicos para combatir las malas hierbas. Por ejemplo variedades resistentes al glifosato.

En otros casos se utilizan variedades con carácter insecticida que desarrollan una toxina que ataca a determinadas plagas (maíz resistente al taladro), lo cual evita la utilización de plaguicidas.

En contra de éstas argumentaciones se esgrimen algunas consideraciones. Respecto a la toxina generada por la variedad de maíz resistente al taladro, algunos estudios alertan de sus consecuencias por acumulación en el medio e incluso su impacto en la salud humana.

Respecto a los cultivos resistentes a herbicidas, se generan dos problemas, uno de ellos es la dependencia del herbicida en cuestión que normalmente fabrica la misma empresa que produce la variedad y por otro lado la posible generación de resistencias al herbicida por utilización sistemática.

Contaminación cruzada:

Respecto a éste tema, los agricultores convencionales y ecológicos cuyos cultivos coexisten con cultivos transgénicos alegan contaminación de sus cosechas, lo cual provoca menor valor y la retirada de certificacioes (en el caso de producción ecológica).

Existen diversos métodos para contrarrestar estos efectos. Por un lado los cultivos transgénicos se cultivan asegurando unas distancias de seguridad que, en teoría, eliminan la     posibilidad de polinización. Otro método es modificar las épocas de siembra y polinización para no hacerlas coincidir entre cultivos transgénicos, convencionales y ecológicos.

Afección a la salud:

No se ha demostrado científicamente afección a la salud por el consumo de transgénicos, algunos paises como EEUU llevan más de 10 años consumiendo éstos productos sin que se haya evidenciado ninguna alerta alimentaria al respecto.

Afección al medio ambiente / biodiversidad:

En los procesos de validación de transgénicos se analiza el impacto que desde el punto de vista ambiental puede tener un transgénico. No es fácil que un OMG se extienda libremente, ya que para que exista “contaminación” se deben dar entre especies iguales o muy similares. Para que nos entendamos, un maíz transgénico no puede polinizar a un trigo convencional.

No obstante si puede haber influencia sobre las variedades silvestres en radio de acción del cultivo. Por otro lado, la concentración de cultivo de unas pocas especies y variedades actúa contra la diversidad de cultivos.

Soberanía alimentaria y consecuencias socioeconómicas:

Este concepto es profusamente utilizado por los detractores de los OMG. En un futuro mundo mayoritariamente cultivado por transgénicos, los agricultores perderán su poder de decisión sobre qué cultivar, quedando esta decisión en manos de unas pocas empresas. Asimismo la profusa utilización de monocultivos transgénicos provocará mayores desigualdades y la posesión de la tierra por grandes productores en perjuicio del pequeño campesino.

Es difícil predecir las consecuencias de un futuro de cultivo mayoritario de transgénicos sobre la socioeconomía de los países. Es curioso observar como países inicialmente reticentes a los OMG como Brasil, se hayan convertido en pocos años en uno de los mayores productores.

No conozco estudios que analicen el impacto socieconómico de la utilización de transgénicos, asimismo, estos factores no son tenidos en cuenta a la hora de estudiar el impacto y los riesgos de su autorización.

Sostenibilidad

Si analizamos la sostenibilidad de la producción de transgénicos desde un punto de vista global, no solo por su afección a la salud o al medio si no por su eficacia como solución a los problemas de abastecimiento alimentario de la humanidad en un futuro, nos damos cuenta que aún quedan incógnitas por resolver.

¿Es sostenible alimentar nuestro ganado con cultivos traidos del otro lado del mundo?

¿Es sostenible importar variedades transgénicas de otros países pero no permitir su cultivo en la UE?

¿Es sostenible primar el cultivo de especies destinadas a biocombustibles y alimentación animal?

¿Es sostenible basar nuestra agricultura en monocultivos intensivos de unas pocas variedades?

Conclusión

Como habéis podido ver, es un tema con múltiples derivadas pero lo suficientemente serio como para que se planteen dudas.

En mi opinión existen dudas acerca de que el futuro de la agricultura esté en los transgénicos. ¿Esto significa que la investigación genética no es necesaria?, claro que no. En el desafío de alimentar a una población creciente no podemos obviar esta tecnología pero, ¿son los gobiernos soberanos e independientes para decidir al respecto?

La clave es, en el marco actual de autorización ¿las ventajas potenciales de su utilización compensan los riesgos a asumir?.

Los consumidores tenemos mucho que decir. Si, actualmente en la UE no hay más transgénicos autorizados, se debe básicamente al rechazo de la opinión pública.

Ahora bien, ¿estamos correctamente informados?, actualmente en España no es obligatorio indicar si un producto cárnico o lácteo ha sido producido con OMG.

¿sabemos lo que comemos?…

Más información en

http://www.gmo-compass.org

 

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